Comida sana y fácil
Cada vez somos más los que estamos cambiando nuestro modo de comer. Hasta tal punto que ha nacido un nuevo término: flexívoro. El día que lo oí por primera vez, supe que yo era eso: una persona que se preocupa por comer sano, en general vegetariana, incluso sin gluten o lactosa, pero que no desdeña un buen pescado o una carne cuando la invitan o sale a un restaurante.
No solo estoy cambiando yo: cuando almuerzo con mis compañeros de turno en la farmacia, todos los días coincido con personas diferentes, con formas de vivir y pensar distintas a la mía.
Me gusta saber lo que comen, (todo lo relacionado con la comida me apasiona, tanto desde el punto de vista de nutrición como gastronómico) e intercambiamos ideas y recetas. Y hasta en los más mayores y carnívoros veo ese interés y esa curiosidad que hace unos años no podíamos imaginar.

Algunos preceptos importantes a la luz de los últimos estudios de nutrición:
- Disminuir la cantidad y frecuencia de alimentos de origen animal, como carne, pescado y lácteos. Para ello hay razones tanto de tipo dietético como de orden ecológico.
- Aumentar nuestro consumo de verduras:
- De temporada. Esto por varias razones: son las que la madre naturaleza ha puesto a nuestra disposición para esa época del año. Por algo será. Hay ejemplos muy claros, como los cítricos, cargados de vitamina C en invierno, o las alcachofas o las tagarninas, grandes drenantes hepáticos, en primavera.
- Si es posible de productores locales: estamos apoyando la agricultura de nuestra zona. Además, el tiempo entre la recogida, el transporte, el almacenaje y la venta será corto, las verduras serán frescas y tendrán muchas más vitaminas.
- Si es posible, de cultivo orgánico. No es que estén más buenas o tengan más vitaminas, eso se podría discutir. Es para que nosotros no absorbamos los restos de pesticidas o abonos químicos que llevan.
Como habréis visto, este año estamos colgando el calendario de frutas y verduras del mes. Es para ayudaros a conocerlas. Ahora en los supermercados se encuentra de todo, todo el año. Mirad el origen de cada cosa. Si viene de otro país, es que no es de temporada y además ha viajado mucho tiempo en camiones refrigerados.
- Aumentar el consumo de cereales y legumbres, y también la variedad. En nuestra dieta mediterránea se incluyen los garbanzos, alubias y lentejas, así como el arroz y el trigo. Pero hoy en día encontramos en los supermercados y tiendas especializadas, como nuestra farmacia, otras alternativas deliciosas y divertidas, como quínoa, mijo o avena. Además, si mezclamos en la misma comida un cereal y una legumbre, estamos aumentando la calidad y biodisponibilidad de las proteínas vegetales que tomamos.
- Perder el miedo a las grasas de buena calidad, variarlas: el aceite de oliva de buena calidad, el aceite de coco, los aceites vegetales de primera presión. También perder el miedo al colesterol. Comprender lo que realmente tenemos que tener a raya. Mira nuestro artículo sobre el colesterol haciendo clic aquí.
¿Cómo aplicar estos principios? ¿Cómo hacer estos cambios de forma fácil y rápida? En nuestra próxima entrega te damos ideas, pistas y recetas. Nos gustaría que este fuera un foro interactivo, así que si conocéis buenos comerciantes o restauradores en nuestro pueblo, respetuosos con sus productos, os invitamos a compartir con nosotros sus direcciones. Igual con las recetas o ideas, ¡Compártelas con nosotros!
Y si tienes ganas de empezar YA, ven a nuestra farmacia y te lo explicamos personalmente.
Acércate, ¡te esperamos!
Imágenes:
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