Comenzando el año
Hace un par de semanas que comenzó el año y hoy queremos repasar con vosotros esos propósitos que, en un momento de ilusión, os pusisteis como objetivo. El truco no consiste en imponerse grandes retos, el truco es realizar pequeños cambios que se incrusten poco a poco en nuestros hábitos y costumbres y, casi sin darnos cuenta, habremos cambiado muchas más cosas de las que creemos.
Y si queréis ideas aquí os lanzamos algunas que mejorarán vuestra salud y la de toda la familia:
- Dejar de fumar. Un clásico. Si no lo has hecho aún, habla con tu médico o farmacéutico. Los nuevos tratamientos pueden ayudarte más de lo que piensas. Por tu salud, la de los tuyos y por tu bolsillo. Nadie dijo que fuera fácil, pero merece la pena y todos, incluyendo tu cuerpo, te lo agradecerán.
- Hacer ejercicio. No hablamos de apuntarse al gimnasio (otro clásico), hablamos de crear hábitos sencillos: subir las escaleras, pasear todos los días un rato, aprovechar los regalos de navidad de los niños para salir con ellos en bicicleta, patines o incluso simplemente andar por el parque mientras los pequeños juegan en lugar de estar sentados en un banco observándolos. O apuntarnos a algún grupo o asociación con el mismo tipo de objetivos. Así podemos ampliar nuestra vida social y tener un motivo más para movernos.
- Aprender a relajarnos. Desconectar un rato al día realizando sencillos ejercicios de respiración, en cualquier receso o antes de dormir. Reducir el estrés nos ayudará con nuestro cuerpo y con el trato con los demás. Y si nos lanzamos, aprender yoga, Tai Chi, Chi Kung o similar.
- Dormir bien. Junto con la relajación, la calidad y la cantidad de sueño es un factor clave en nuestra salud. Esforzarnos en mejorarlo nos hará sentir mucho mejor. Quizá nunca lo hayas visto como un objetivo, pero así es.
- Beber menos alcohol. Como todo en esta vida, la moderación es la clave. La cerveza y el vino en pequeñas dosis han demostrado sus beneficios, pero siempre en pequeñas cantidades y, por supuesto, sin mezclar con el automóvil o el trabajo.
- Comer sano. Aunque nuestro ritmo de vida sea complicado, hay dos acciones que, si las cumplimos, pueden suponer una gran mejora:
- Reducir la ingesta de azucares.
- Cambiar los fritos por alimentos a la plancha y acompañarlos de frutas y verduras.
Además de para la salud, también puede serlo para nuestro bolsillo. Prueba también nuevas cocinas (como las orientales) que comparten su afición por las verduras con la dieta mediterránea y son fáciles de preparar. No solo estimularás tu cuerpo sino también tu mente.
- Beber agua. La hidratación es importante. Somos un 90% de agua y esta es imprescindible para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Y tiene más consecuencias de las que supones. Por ejemplo, la falta de hidratación puede hacer que nos duela la espalda ya que afecta a los discos intervertebrales.
- Perder peso. Pero no olvidemos que no es un objetivo: es el resultado de casi todo lo anterior. Hablemos con nuestro médico o dietista.
- Cuidar nuestra piel y pelo: no sólo nos debemos de preocupar de ellos en verano. El sol brilla casi todos los días del año y el viento y el frio también los dañan.
- Cuidar nuestra higiene bucal. No olvidemos nuestra revisión anual con el dentista ¡y más después de tantos dulces!
- Cuidar nuestros ojos: Al igual que el dentista, nuestros oculistas/oftalmólogos nos esperan. Y al igual que con la piel, el sol nos acompaña todo el año.
- Ejercitar el cerebro y nuestra vena artística: leer, pintar, ver cine, escuchar música,… ¡nuestro espíritu y nuestro cerebro también necesitan que les cuiden y les alimenten!
Os hemos dado unas cuantas sugerencias, cada uno de vosotros escogerá la que más le convenga. Os recomendamos buscar modos de ponerlas en práctica preguntando a amigos o conocidos y por supuesto buscando en Internet

Playa de Laredo. Santander al fondo. Fuente: https://goo.gl/ystCva
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