HABLEMOS DE LA PROSTATA

La próstata es una glándula con una función muy importante y que, como nos pasa cuando todo va bien, ni pensamos en ella durante la juventud. Pero, en unos hombres antes y en otros después, suele aparecer en sus vidas entre los 50 y 60 años. Se habla muy poco de ella; los hombres son discretos en este tema. Hasta hace poco era un tema tabú, lo cual es muy contraproducente, porque sufrir sus males en silencio impide saber que los padecen más personas, y que hay soluciones y productos que podrían ayudarles.

Voy a hablar de las patologías más frecuentes, y de ideas de prevención y tratamiento

Prostatitis, es una inflamación de la próstata. Los síntomas suelen ser: necesidad frecuente de orinar, con dolor o escozor, y sangre en la orina. La causa más frecuente es una infección bacteriana. En ese caso, se trata con antibióticos. Es importante consultar rápidamente con el médico.

A veces la prostatitis se vuelve crónica, y puede causar dolores pélvicos, o de los testículos. También en el perineo, especialmente cuando se está sentado mucho tiempo. En todos los casos es importante darle la importancia que se merece, consultar un médico y saber que con un buen tratamiento la mayoría de los hombres se recuperan.

También existe la prostatitis de origen no bacteriano.

Igual que existen tratamientos preventivos para la cistitis, también podemos usar la medicina natural en las prostatitis crónicas. Puede ser recomendable hacerse un tratamiento con probióticos, o con aceites esenciales, o con aceite de pepita de pomelo. También, para eliminar más fácilmente la orina y para diluirla, se pueden usar plantas diuréticas en forma de cápsulas o infusiones.

Hipertrofia benigna (HBP). También se llama agrandamiento de la próstata, porque se trata de eso. No es grave en sí, pero afecta mucho la calidad de vida. Al aumentar de tamaño, la próstata dificulta el que la vejiga se vacíe completamente al orinar. Y esto tiene consecuencias: una necesidad imperiosa de orinar, que es difícil de controlar o, incluso, de prever. Cuando pasa de noche, provoca problemas de sueño y de descanso, porque la persona está obligada a levantarse varias veces para ir al baño. Además, hay más posibilidades de sufrir infecciones de orina.

¿Cómo se trata?

Los tratamientos convencionales más utilizados son:

  • Los bloqueadores alfa, que relajan los músculos de la vejiga, con lo que se facilita la salida de orina. Entre ellos: la Tamsulosina, la Doxazosina o la Alfuzosina. Los efectos secundarios más frecuentes son debidos justamente a esa relajación: mareos, cansancio, o tensión baja.
  • Los bloqueadores de la testosterona (se ha visto que la testosterona influye en el agrandamiento de la próstata), pueden disminuir el tamaño de la próstata y como consecuencia aumentar el flujo de orina. El más conocido es el Finasteride, que por ese mismo mecanismo se usa para frenar la caída del cabello. Pero los efectos son a más largo plazo, varios meses, y además puede provocar efectos secundarios en la esfera sexual, como impotencia.

¿Cuáles son las alternativas en fitoterapia?

  • El palmito enano de Florida, que se conoce por distintos nombres, como Serenoa Repens o Sabal Serrulata. Hay estudios que llegan a la conclusión de que es tan útil como los tratamientos con fármacos convencionales, y con muchos menos efectos secundarios. Hace falta al menos un mes para empezar a sentir sus efectos. En algunos países, los paga la seguridad social
  • Las plantas con propiedades diuréticas, que ayudan a vaciar la vejiga.
  • Zinc. En un estudio alemán,  se observó que en un 74% de los hombres que tomaron un suplemento con zinc, su próstata agrandada había disminuido de tamaño.
  • Aceites de pescado, gracias al poder antiinflamatorio de los omega 3, y porque se ha observado que los hombres con HBP tienen niveles más bajos de omega 3 de lo normal

Protección para la próstata

Cáncer de próstata

Es el cáncer masculino más común. Muchos hombres mayores de 70 años lo tienen y no lo saben, porque puede ser muy asintomático. Cada vez se hacen más pruebas para su detección temprana, porque puede confundirse con la HBP, y, según el estadío en que se encuentre, puede no necesitar tratamiento, solo vigilancia activa.

En este apartado hablaré más bien de su prevención. Se han hecho estudios epidemiológicos para encontrar países o zonas del mundo, con menos incidencia de cáncer de próstata que en otros. A continuación se analizan las costumbres y alimentación de esa población. Cuando se encuentra algo característico, se hacen dos grupos. A uno se le trata con el producto encontrado, a otro con placebo, y se analizan los resultados.

Entre esos productos interesantes destacan:

  • Los licopenos Son unos antioxidantes que se encuentran en el tomate y otras frutas de color rojo, como la sandía. No son solubles en agua, y sí en grasa. Con el calor se extraen mejor, se concentran, y se hacen más biodisponibles. Esta es una de las explicaciones de por qué hay una menor incidencia de cáncer de próstata en Italia, donde los italianos consumen… ¡mucha salsa de tomate!
  • En cambio, en el gazpacho o salmorejo, no hay licopenos activos…aunque son muy saludables y deliciosos
  • Las pipas de calabaza, muy consumidas en Grecia y el este del Mediterráneo, se han considerado tradicionalmente muy benéficas para la salud masculina.
  • Los Sitosteroles son unas substancias presentes en algunas plantas y semillas. Se ha visto que tienen la misma propiedad que los fármacos del grupo del Finasteride, es decir, bloquear la testosterona. Su acción es similar, más suave, pero sin sus efectos secundarios.
  • La raíz de ortiga, además de sus beneficios en la HBP, hay estudios que muestran su capacidad para evitar que las células de la próstata formen tumores.
  • Vitamina D, los niveles bajos de vitamina D se asocian con mayor riesgo de cáncer de próstata

Todos estos productos se pueden tomar en la alimentación general o en suplementos de buena calidad, concentrados en cápsulas o líquidos, por separado o en complejos que aúnan las buenas propiedades de varios de ellos

Consejos de higiene de vida que reducen el riesgo de cáncer de próstata, basados en diferentes estudios:

  • Consumir frutas, verduras, legumbres, ajo, aceite de oliva y… ¡mucha salsa de tomate! (Incluso kétchup).
  • Mantener el peso bajo
  • No fumar
  • Hacer ejercicio regularmente
  • Consumir alcohol y café muy moderadamente

Todo esto son ideas e información general. Cada persona es un mundo, con sus circunstancias, pero al mismo tiempo, los males de la próstata son mucho más comunes de lo que muchos hombres piensan. Espero que este artículo tan masculino os haya interesado, y como siempre, para un consejo personalizado ¡acércate a nuestra farmacia!

Imágenes:

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