¿Por qué a veces una buena dieta no es suficiente?

Muchas personas vienen a consultar al mostrador y cuando le recomendamos una suplementación en vitaminas, minerales, o nutrientes específicos, nos dicen que se alimentan correctamente, que toman frutas y verduras todos los días. A veces, cuando recomiendo una suplementación en vitamina C, me dicen que toman todos los días un zumo de naranja, o kiwi, etc. En general, una alimentación variada, equilibrada y “sana” debería ser suficiente ¿no?

Primero: hay que saber lo que la persona considera una “dieta equilibrada”. Nuestra idea suele ser la mezcla de informaciones de distintos medios de comunicación, revistas, internet, televisión, cultura, publicidad, modas… muchas cosas que consideramos ciertas son discutibles. Por ejemplo: la necesidad de tomar leche, o de comer carne o pescado en las dos comidas principales, hasta qué punto el colesterol es “malo”, o las grasas…etc.

Diversificación de la dieta

Segundo: la calidad de los alimentos. La mayoría de nosotros compra la fruta y verdura en el supermercado. No sabemos cuánto tiempo han estado almacenados, los pesticidas que contienen, en qué momento se cosecharon o de dónde vienen. Hoy en día no seguimos las estaciones a la hora de elegir nuestras verduras. Vamos a comprar naranjas de Argentina en verano, o espárragos peruanos en diciembre. Estos alimentos contienen seguramente la misma cantidad de fibra que uno de temporada, e incluso quizás tengan una cantidad adecuada de sales minerales, pero es IMPOSIBLE que contengan la misma cantidad de vitaminas, nutrientes, u otras sustancias protectoras del organismo que las cosechadas en su momento óptimo, de un productor local. Aunque sepan igual.

Tercero: podemos utilizar los complementos nutricionales y vitamínicos para un uso terapéutico específico, y en ese caso necesitar una mayor concentración que la DDR o dosis diaria recomendada por la OMS, durante un cierto periodo de tiempo. Por ejemplo, vitamina C durante un resfriado, o para prevenirlo, omegas 3 para protección cardiovascular, depresión o concentración, o los omegas 6 en el síndrome premenstrual.