Miel de manuka, ¿la poción mágica?

A principio de los 80, un joven e inquieto químico de la Universidad neozelandesa de Waikato, llamado Peter Molan, comenzó a interesarse por los efectos terapéuticos de la miel a lo largo de la Historia. En uno de sus experimentos trató la mamitis de una vaca con una miel originaria de su país con muy poco valor comercial debido a su sabor algo amargo, extraño color y textura gelatinosa que no la hacían recomendable como miel de mesa. El tratamiento logró eliminar la fuerte infección en las glándulas mamarias del animal. Continuó con otros experimentos, con los mismos sorprendentes resultados. Era la miel de manuka, miel elaborada por las abejas a partir de las flores blancas de dicho arbusto.

El joven químico comunicó su hallazgo a la industria apícola del país, resaltando las más que interesantes propiedades de esta miel y su potencial comercial. En un principio fue acogido con cierto desinterés. Sin embargo, tras su insistencia y la demostración de sus efectos curativos, el gremio se volcó en este nuevo e interesante descubrimiento. Durante 7 años, los apicultores aportaron una tasa por cada colmena de su industria. Con estos fondos lograron desarrollar la investigación de los potenciales efectos de la miel de manuka, así como su posterior marketing.

La miel de Manuka era utilizada por los maoríes desde hace miles de años. Conocían sus poderes para curar la fiebre, el asma, las bronquitis y otras infecciones, y para cicatrizar sus heridas de guerra.

Parece ser que el veneno que dejan las abejas en la flor al polinizar es el responsable de que la miel de Manuka tenga efectos antioxidantes, antibacterianos, antiinflamatorios y estimulantes del crecimiento celular.

Los grandes laboratorios farmacéuticos están ya desarrollando antibióticos a partir de esta sustancia, que además de ser utilizada contra distintos estafilococos y bacterias resistentes a antibióticos convencionales, destaca sobre todo por su eficacia contra el helycobacter, la bacteria que origina la úlcera de estómago y duodeno, haciéndola desaparecer en algunos casos en un plazo de tres meses.

miel

También se ha demostrado su efectividad para el dolor de garganta, gastritis, caries, gingivitis, asma, hernia de hiato y molestias estomacales en general. Aumenta la circulación sanguínea y acelera la cicatrización del tejido, por lo que se aplica en apósitos para la curación de heridas, ulceras en la piel, etc.

Todas las mieles tienen un cierto poder antibacteriano debido a su contenido en peróxido de hidrógeno, pero la miel de manuka tiene un poder extra debido a su gran concentración en metilglioxal. Algunas mieles de manuka pueden contener hasta 700 mg. por kg. De esta concentración depende la eficacia de la miel. No todas las mieles de manuka son iguales, pues dicha concentración depende de las cosechas, zona de producción, etc. El indicador de la concentración de este factor de manuka único (UMF) es el que señala su grado de eficacia. Así se establecen tres categorías UMF 10+, UMF 15+ y UMF 20+. Es importante, a la hora de adquirir el producto, fijarse en este indicador de eficacia. También es importante fijarse en los sellos de autenticidad y origen. No en vano, desde Nueva Zelanda, la propia industria exportadora de esta miel alerta que se vende en el mundo como miel de manuka producida en el país más cantidad de la que se produce, sospechándose así que los comercializadores y envasadores en distintos países, “adulteran” o cortan la miel que traen de Nueva Zelanda, perdiéndose así la cantidad de UMF y las propiedades originales de la miel.

Sin embargo no acaba aquí la cosa. La prestigiosa revista científica PLOS ONE, la más importante publicación de este tipo en la actualidad, ha demostrado en distintos estudios avalados y certificados por ella, que inhibe algunas células cancerígenas, y mitiga los efectos nocivos de la quimioterapia. Estos sorprendentes resultados, que aunque por ahora sólo se han demostrado en ratones y en células “in vitro”, abren un ilusionante horizonte para la medicina en general. Y hace que los seres humanos nos preguntemos, esperanzados, si no estamos buscando allende el espacio, algo que la Naturaleza misma nos puede proveer.

Otra reflexión que podemos hacer: En la inmensidad de selvas, bosques y junglas que posee aún nuestro planeta, en lugares recónditos y poco accesibles, ¿cuántos tipos de mieles pueden existir, y que efectos “milagrosos” pueden poseer?