La importancia de la visión en el rendimiento escolar y deportivo
Los niños no sólo necesitan esfuerzo para obtener buenos resultados en la escuela y en las actividades deportivas extraescolares. En el periodo escolar son necesarias una serie de habilidades, que si no se tienen, hay que trabajarlas para conseguir el deseado éxito. Pero hay veces que el esfuerzo y el entrenamiento de las habilidades, no son suficientes para que algunos niños consigan un buen rendimiento en la escuela o en los deportes.
Expertos de la Academia Americana de Optometría, alertan que una visión deficiente en la etapa escolar frena significativamente el aprendizaje y aumenta el estrés en los niños afectados, circunstancias que, si no se ponen medidas, pueden llevar a un fracaso escolar. La lectura, la escritura, el dibujo o el uso de ordenadores, móviles, tabletas o videoconsolas se encuentran entre las tareas visuales que nuestros hijos realizan a diario.

Los ojos de los niños trabajan constantemente, incluso más que los de los adultos: en el aula, en el gimnasio, en el patio del colegio o del instituto, en los deportes y en sus juegos. Cuando su visión está disminuida, el aprendizaje y la evolución deportiva pueden sufrir.
Así, al mismo tiempo que los niños progresan en la escuela, se enfrentan a una creciente demanda de sus habilidades visuales. En ocasiones, el tamaño de la impresión en los libros de texto es muy reducido y la cantidad de tiempo dedicado a la lectura y el estudio aumenta significativamente. El incremento paulatino de trabajo en clase y en casa demanda un esfuerzo añadido en los ojos del niño.

Cuando ciertas habilidades visuales no se han desarrollado por una visión borrosa, el aprendizaje es difícil y aumenta el estrés general de los niños, que normalmente evitan la lectura y otras tareas de visión de cerca tanto como sea posible; tratan de hacer los deberes de todos modos, pero con un bajo nivel de comprensión o de eficiencia, o experimentan malestar, fatiga y poca capacidad de atención. O en otros casos, cuando el déficit afecta a la visión lejana, su rendimiento deportivo se ve más afectado, provocando en los niños una sensación de fracaso.
Por estos motivos, debido a que con frecuencia la agudeza visual puede cambiar durante los años escolares es importante que al menos una vez al año se lleven a cabo exámenes visuales que descarten problemas refractivos como miopía, hipermetropía o astigmatismos; anomalías de la visión binocular, como los estrabismos, o la ambliopía, popularmente denominada “ojo vago”.

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