La caída del cabello
El cabello, al igual que el resto de células del organismo, se cae y regenera de forma constante. Lo normal es perder unos 100 cabellos al día. Si esta regeneración no se produce, sufrimos alopecia, que es la pérdida parcial o total del cabello. El cuero cabelludo (la piel que reviste el cráneo del ser humano y que posee cabello), tiene alrededor de 100.000 cabellos. La alopecia puede darse en cualquier parte del cuerpo, pero la que en general nos preocupa más, por razones estéticas, es la de la cabeza. Las causas:
- Edad y genética. Hombres y mujeres pierden grosor y cantidad de cabello con la edad. Esta calvicie es natural y está relacionada con el envejecimiento, la edad y la testosterona. La testosterona es conocida como “la hormona masculina”, aunque las mujeres también la tienen, solo que en una proporción mucho menor (unas 20 veces menos en sangre). La calvicie hereditaria afecta mucho más a los hombres, de hecho, la mitad de los hombres muestran signos de pérdida de cabello sobre los 50 años.
- El estrés, tanto físico como emocional, puede hacernos perder desde la mitad hasta un 75% del pelo. A este tipo de pérdida de cabello se denomina efluvio telógeno. Esto puede suceder semanas o incluso meses después de haber padecido dichos episodios de estrés. Aunque normalmente este tipo de caída es temporal, puede convertirse en crónica. Aquí van algunos ejemplos de estrés físico:
- Fiebre alta o infección grave.
- Parto.
- Cirugía mayor, grandes quemaduras, radioterapias, sangrados…
- Dietas drásticas, especialmente las que no contienen suficientes proteínas.
- Otras causas:
- Algunos medicamentos: retinoides, anticonceptivos, betabloqueadores y bloqueadores de los canales del calcio, antidepresivos y antiinflamatorios (como el ibuprofeno).
- La anemia, la sífilis, enfermedades autoinmunes u hormonales.
- Menopausia.
- Hábitos nerviosos, como arrancarse el cabello continuamente o frotarse el cuero cabelludo (a este trastorno se le conoce tricotilomanía).
- Alopecia areata, esto es, parches de calvicie que se dan en el cuero cabelludo, la barba y otras zonas.
- Tiña o micosis del cuero cabelludo.
- Uso excesivo del champú y secador.
En general, una vez eliminadas las causas de estrés o enfermedad, una acción combinada por dentro y por fuera es la mejor manera de detener la caída del cabello o estimular su crecimiento.
- Complementos nutricionales que dan fuerza al cabello. Los más reconocidos son: la biotina, la vitamina B6, el ácido pantoténico, el hierro, el zinc y los aminoácidos azufrados, como la cistina. Hay muchos preparados que llevan alguna o todas esas substancias, como, por ejemplo
- VITACRECIL COMPLEX FORTE: Un tratamiento en cápsulas (dos al día) que, entre otros contiene hierro, zinc, L-cistina, ácido pantoténico, vitamina B-6 y biotina.
- VITALFAN: Al igual que el anterior, un complemento alimenticio en cápsulas (1 diaria) que contiene, cistina, biotina y zinc además de vitamina E y selenio como factores antioxidantes.

Cualquier tratamiento oral debe usarse por lo menos 3 meses.
- Lociones o ampollas especialmente diseñadas para detener la caída y estimular el folículo piloso, como NEOGENIC, de Vichy. Un tratamiento de renacimiento capilar con Stemoxydine al 5%, una substancia que han patentado que hace funcionar de forma óptima las células madre que estimulan los bulbos pilosos que estaban inactivos.


En caso de alopecia androgénica, es decir calvicie común, los únicos tratamientos con eficacia demostrada para frenar la pérdida son el minoxidil 5% (loción) y la finasterida (tratamiento oral), aunque el segundo es desaconsejado para las mujeres, y su uso es permanente. Otra opción para recuperar el cabello es el trasplante capilar. La técnica consiste en extraer pelo de la parte trasera de la cabeza e injertarlo en las zonas donde escasea. Pero no todos son candidatos, pues se necesita que haya suficiente cabello en la zona proveedora para cubrir el área escasa, y el pelo tarda en salir entre ocho meses y un año.
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