La aromaterapia (II)

VÍAS DE ADMINISTRACIÓN

Hay cuatro formas principales de utilizar los aceites esenciales en aromaterapia. En general cada uno tiene una vía preferente. En algunos casos, según para que fin se vaya a utilizar un aceite esencial, preferiremos una vía a otra.

1.-VÍA RESPIRATORIA.

Al ser productos aromáticos y volátiles, se difunden muy bien en el aire, y por él pasan a las vías respiratorias. ¿Cómo hacerlo? Existen diferentes técnicas, desde poner unas gotas sobre las muñecas y respirarlas directamente, hasta usar un difusor eléctrico.

En el interior de la nariz, que no mide más de 2 cm2, hay más de 10 millones de células nerviosas. Los olores comunican inmediatamente al cerebro todo tipo de informaciones, tanto para nuestra supervivencia (olor a quemado, a podrido…) como para nuestro bienestar (olores relajantes, estimulantes, que ayudan a la meditación…). Los aceites esenciales pasan directamente a través del olfato a nuestro sistema límbico, el cuartel general de nuestras emociones. Según el tipo de olor, el sistema límbico va a dar la orden de secretar una hormona o un neurotransmisor que influyan en nuestro estado de ánimo: estimular, relajar, invitar a la calma o al sueño.

  • Difusión

Los aceites esenciales no se deben calentar, solo facilitar su evaporación. Para difundir aceites esenciales en aire de una habitación se puede usar un cuenco con agua templada sobre el que se ponen unas gotas de aceite esencial, pero lo ideal es usar un difusor. Es una inversión que vale la pena. Sirve para purificar el aire de una habitación o de una oficina, para relajarse o para perfumar el ambiente.

Difusor Pranarom

 

  • Inhalación

Es la forma más eficaz para tratar problemas respiratorios. ¿Cómo se hace?

Inhalaciones húmedas

Echa agua hirviendo en un cuenco o colocado sobre una mesa. Añade unas 6 gotas del aceite esencial adecuado. Siéntate cómodamente frente al cuenco. Cubrir la cabeza y el cuenco con una toalla. Esperar unos dos minutos antes de empezar, para que el vapor no sea demasiado caliente. Antes de empezar, quitarse gafas, lentillas de contacto o joyas que se puedan calentar demasiado.

Inhalacion

Vigilar a niños o ancianos que hagan inhalaciones. Prudencia en asmáticos o alérgicos.

Tiene que ser una terapia agradable, que facilite la respiración. En caso de ahogo o molestia, parar inmediatamente.

En la farmacia se venden unos aparatos para inhalar muy prácticos.

Lo mejor es hacer inhalaciones por la tarde, y no salir a la calle después, ni exponerse al frío o a la polución. El calor hace que las mucosas se dilaten y sean más permeables y el frío puede irritarlas.

Para mayor eficacia, justo antes de empezar, se pueden lavar las fosas nasales con suero fisiológico.

Inhalaciones secas

Impregnar un pañuelo con 2 o tres gotas de aceite esencial y respirar a fondo varias veces al día. También en este caso recomiendo lavar las fosas nasales con suero fisiológico.

Es importante recordar siempre que son moléculas activas, que pueden tener un efecto muy poderoso, por lo que no se pueden difundir en continuo ni en grandes cantidades. No todos los aceites esenciales se pueden difundir, porque algunos son tóxicos o irritantes de la mucosa respiratoria, como por ejemplo la ajedrea, el tomillo o el clavo.

Aceites esenciales

2.- VÍA CUTÁNEA

Los aceites esenciales presentan una gran afinidad con la piel. Nada más aplicarlos son absorbidos por la capa cutánea, pasan a la circulación periférica y de allí a la general, donde ejercen su acción terapéutica.

Por ejemplo, si aplicamos unas gotas de aceite esencial de eucalipto radiata en la planta del pie con un pequeño masaje, una media hora después, nuestro aliento huele a eucalipto. O sea, que a través de la piel ha pasado a la sangre y de allí a los pulmones, por los que se elimina.

En general se mezclan con un aceite vegetal, por ejemplo almendra, avellana, oliva o macadamia. Así estaremos seguros de que no irritan la piel. Se suelen aplicar cerca del órgano a tratar, por ejemplo, en el pecho en caso de tos, en el caso de dolor o inflamación sobre el lugar donde duele, etc.

No olvidemos que los aceites esenciales se absorben a través de la piel, pero que pasan a la sangre, así que no se pueden usar en grandes cantidades, porque es como si nos los estuviéramos bebiendo.

3.- VÍA ORAL

Algunos aceites esenciales se absorben muy bien por vía oral. Es importante pedir consejo a un especialista, porque no todos pueden usarse por esta vía.

Lo ideal es mezclarlos con una cucharadita de azúcar, leche o miel, o poner dos gotitas en un poco de miga de pan, hacer una bolita y tragarlos como si fuera una pastilla. Hay que ser prudente con el azúcar o la miel cuando hay que tomarlos varias veces al día, sobre todo los diabéticos, las personas que están a dieta.

4.- VÍA RECTAL Y VAGINAL

Aunque estas vías de absorción son muy eficaces, es necesario un laboratorio que los fabrique a partir de una receta médica. No se usan en automedicación.

Aceites esenciales

PRECAUCIONES y RECOMENDACIONES

Los aceites esenciales tienen efectos secundarios si no se usan bien, sin consejo y control de un verdadero especialista. No vale la pena consultar con cualquier médico o farmacéutico. Es absolutamente necesario que sean profesionales con una formación específica. No quiero generalizar, porque hay grandes profesionales que son capaces de admitir que no conocen el tema, pero solemos encontrar dos tipos de reacciones: los que dicen que todo es peligroso o tóxico y que no hay que usarlos, y los que dicen que no sirven para nada.

Hay muchos aceites esenciales muy activos y al mismo tiempo con pocos efectos secundarios, y otros que sólo se deben usar bajo estricto control médico.

Primera regla: escogerlos de buena calidad.

No dejarlos al alcance de los niños: algunos son tóxicos por vía oral, otros pueden irritar la piel, las mucosas o los ojos

Precaución en los tres primeros meses de embarazo, en la lactancia, y consultar con su médico, o farmacéutico especialista (en la universidad no se estudia la aromaterapia, así que un gran profesional de la medicina puede no conocerlos en absoluto).

Los aceites esenciales no son solubles en agua, así que no se pueden mezclar ni en un vaso con agua ni en una bañera. En los dos casos quedarán flotando en forma de gotitas en la superficie.

Otros efectos tóxicos a tener en cuenta, que se dan sobre todo con algunos aceites esenciales menos comunes y que no se deberían usar sin el control estricto de un especialista:

  • Algunos son irritantes, o incluso cáusticos para las pieles sensibles o las mucosas, y se deben diluir en aceites vegetales antes de aplicarlos. Por ejemplo: la canela.
  • La posibilidad de provocar una alergia en las personas sensibles. Se recomienda en ese caso probarlos en la parte interior del codo o de la muñeca y esperar unos 20 minutos antes de usarlos. Sobre todo la corteza de canela y la menta.
  • Algunos aceites esenciales son tóxicos a nivel hepático, sobre todo cuando se usan en dosis elevadas o por un periodo largo de tiempo. Con este tipo de aceites se recomienda asociar sistemáticamente otro que tenga propiedades hepatoprotectoras, que también los hay, como el romero, la menta, la albahaca o el limón.
  • Algunos, como el pino, el enebro o el sándalo, pueden estimular exageradamente la actividad de los nefronas y provocar una inflamación renal. Por ello se deben usar exclusivamente en periodos cortos y bajo la supervisión de un médico.
  • Algunos, y esto es especialmente importante en nuestra Costa del Sol, son fotosensibilizantes. Sólo se pueden usar después de una exposición solar, nunca antes. Es el caso de todos los cítricos.
  • Algunos pueden, siempre en grandes cantidades y en periodos más o menos prolongados, y en personas sensibles, provocar convulsiones de tipo epilepsia: la tuya, el eneldo, la salvia, la menta
  • Y, por último, algunos pueden ser abortivos, como la salvia, que no se debe administrar NUNCA a una embarazada.

En nuestra próxima entrega, veremos como preparar un botiquín casero con lo que ya conocemos.